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Libros de viajes para leer quedándote en casa – parte 3

Ya no sabes qué hacer, ¿no? Bueno, hagas lo que hagas, no salgas de tu casa. Buscate estos libros, despertá la imaginación y preparate viajar con todo, cuando esto pase, pero ahora #quedateencasa

Mal de altura

Ideal para quienes gusten de las lecturas que te dejan sin aliento, porque trata una crónica novelada de la tragedia que ocurrió el 10 de mayo de 1996 en la montaña más alta del mundo (8.848 metros) cuando los miembros de tres expediciones comerciales –Krakauer formaba parte de una de ellas– fueron sorprendidos por una fuerte tormenta mientras descendían de la cima.

Los perros ladran

Los perros ladran no es un libro de viajes, pero es un libro con líneas de Truman Capote, que es otra forma de viajar. Esta descripción del otoño en Sicilia es una muestra de ello: “Y llegó el otoño, y en él estamos: un viento que suena como una pandereta, un fantasma de humo que se mueve entre los árboles amarillos. Ha sido un buen año para la uva; flota dulce en el aire el aroma de la uva caída en el mantillo de las hojas, vino nuevo. Las estrellas aparecen a las seis; sin embargo, no hace demasiado frío, y podemos tomar un cóctel en la terraza y contemplar, a la viva luz de las estrellas, las ovejas, con su cara de Buster Keaton”.

Por el mar de Cortés

John Steinbeck amante del sur, la frontera, se embarcó con un amigo biólogo en un sardinero en 1950 y recorrió el litoral del golfo de California. El mar lo atrapó y él te atrapará en este libro, donde cuenta sobre los buscadores de madreperlas de la bahía de La Paz, al sur de la península de Baja California, llevado al cine por el mexicano Emilio Fernández.

Un viaje en dhow, La tribu que crucificó a Jesucristo y otros relatos

Las crónicas de Norman Lewis (1908-2003) son textos cortos que escribió para diversos periódicos y revistas. Incluye artículos como La tribu que crucificó a Jesucristo (1983), donde Lewis comienza a denunciar los métodos empleados por Misión Nuevas Tribus y otras sectas evangelistas de Estados Unidos para convertir mediante el miedo a los nativos de América Latina.

Trilogía mediterránea

Buena parte de la obra de Lawrence Durrell está ambientada en el Mediterráneo. Entre 1937 y 1940, vivió en Corfú, donde escribe La celda de Próspero, un evocador diario repleto de imágenes y reflexiones sobre la isla, sus habitantes y los amigos que le acompañan. Esa obra pertenece a la trilogía que el autor británico dedicó a las islas del Mediterráneo, y que completan Limones amargos, sobre el convulso Chipre de los años cincuenta, y Una venus marina, que trata de Rodas.

Lawrence Durrell. Román A. Jiménez y Floreal Mazía. Edhasa.

Unos viajes obligatorios, por lo menos desde la lectura, ahora que hay que quedarse en casa.

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